Irma Bascur Huck: Un año de un legado que vive en el corazón del IPH

Desde el Colegio Padre Alberto Hurtado (IPH) de Huechuraba, queremos compartir un momento de profunda memoria y gratitud. Se cumple un año del fallecimiento de nuestra querida fundadora y ex directora, la Sra. Irma Bascur Huck (Q.E.P.D.), y aunque hoy no está físicamente entre nosotros, su espíritu sigue siendo el motor de nuestra comunidad escolar.

La arquitecta de nuestra casa. Hablar de la “tía Irma” es hablar de la historia misma de nuestra escuela. Ella no solo fue una educadora; fue quien soñó con que los niños y niñas de la Población El Bosque 2 de Huechuraba tuvieran un lugar donde ser felices y aprender con dignidad. Su visión permitió que aquel pequeño jardín infantil comunitario “Campanita” de los años 70 se transformara en el colegio que somos hoy.

Para nuestra comunidad, Tía Irma representaba el acompañamiento cercano. Ella conocía cada historia, cada rostro y cada necesidad. Su gestión no fue solo administrativa; fue un acto de amor constante por los más vulnerables, logrando que el IPH fuera mucho más que un edificio: lo convirtió en una comunidad.

Su huella en nuestra identidad:   
Bajo su liderazgo, nuestra escuela adoptó la espiritualidad de San Alberto Hurtado como su norte. Fue ella quien, con una fe inquebrantable, nos integró a la Red Educacional Ignaciana (REI) en el año 2000, convencida de que el sello de “en todo amar y servir” era la identidad que nuestra comunidad necesitaba para florecer. 

Hoy, a un año de su partida, su presencia se siente en cada “círculo” diario de formación, en el compromiso de los educadores que ella misma inspiró y en la sonrisa de cada estudiante que cruza nuestro portal.

Como comunidad IPH, nos unimos en oración por su eterno descanso y agradecemos al Señor por habernos permitido caminar junto a una mujer que, con sencillez y determinación, hizo vida el lema de nuestro santo patrono: “Contento, Señor, contento”.